Anhelo por Urania... Homenaje a los observadores visuales.
23 de Noviembre 2009
A veces uno tiene la necesidad de escribir, de trasladar al papel todos aquellos pensamientos que le abordan y desea ordenarlos y guardarlos para que no se pierdan. Son sensaciones, recuerdos y momentos que de otra manera se perderían. Pensamientos sanos y felices que son canalizados atraves de relatos como este, donde vuelco mi corazón con la única intención de compartirlo, como un diálogo o una tertulia.
Hace mucho que no salimos, y necesitaba escribir para desahogarme y no perder estas emociones que los pensamientos me han regalado. Es un poco largo, espero que os guste:
ANHELO POR URANIA... Homenaje a los observadores visuales.
Hace mucho que no salimos a hacer Astronomía de campo…
Y no será por ganas; hay temporadas de sequía obligada que se hacen eternas y tu alma se queda en espera… Hay días que te quedas mirando nostálgica a través de la ventana, con la nariz pegada contra el cristal y mirando al cielo… Una voz dentro de ti susurra: “quiero observar”…”necesito ver galaxias y nebulosas”… y quiero dibujarlas.
Vale, pero no puedo salir… uf, pero tengo una terrible necesidad de…. ¡Astronomía!, me asalta constantemente la frase de Van Gogh:
“Tengo un terrible necesidad… ¿diré la palabra? De religión,
entonces salgo por la noche y pinto las estrellas.”
Mi necesidad es contemplar el cielo, estrellas… y es tan fuerte que no puedo sacármelo de la cabeza, necesito la Astronomía como el aire que respiro, su ausencia me produce un vacío de pena. Mi mente empieza a trabajar para compensar esa falta, entonces una serie de imágenes abordan mi pensamiento.Y la visión de la Vía Láctea toma protagonismo, alimenta mi espíritu y lo apacigua.
Si pudiera contemplarla… si pudiera dibujar sus maravillas en silencio…
Busco el consuelo en mi almacén de recuerdos visuales, accedo al apartado de “grandes campos”… la máquina del cerebro es maravillosa.
La memoria fotográfica sale en mi ayuda y cual cascada de agua salen los recuerdos a borbotones:
Una salida de Luna sobre los cerros, Orión desperezándose al levantarse… Ahora me mira desde el meridiano y un meteoro rasgas sus vestiduras… La Luz Zodiacal… aquella noche de primavera...
Los cielos del Hemisferio Sur ¡¡y qué cielos!! A este recuerdo recurro muy a menudo, aquellos cielos me marcaron de por vida… Escorpión en el cenit brillando como nunca lo había visto, y unas horas después compartía cielo con Orión ¡a la vez!. Las Nubes de Magallanes sobre el Pacífico Sur… negras montañas recortadas y sobre éstas ... estrellas, estrellas por doquier…
Podría estar horas y horas describiendo momentos y recuerdos que tengo grabados a fuego en mi memoria. Están cargados de emoción pura, y cuando esos recuerdos los traigo al presente un escalofrío me recorre la espina dorsal, exactamente el mismo que sentí cuando lo observaba. Y soy feliz.
Somos seres emocionales, somos polvo de estrellas…
La Astronomía es emoción pura, y alcanzar a sentirla es algo que solo uno puede hacer personalmente, a solas con el Universo. Esta tares no es superficial, implica superar una serie de retos, la bella Urania recompensa con creces a quien se aventura en sus misterios.
El reto es “explorar los límites”, límites que nuestros ojos nos imponen; tratar de alcanzarlos y sobrepasarlos… esto es lo que empuja a muchos observadores a escudriñar los campos estrellados, muchos siguiendo el método de los antiguos clásicos usando las técnicas visuales y el Star-Hop. Le empuja a poner la visión al límite cuando observa a través de un ocular. Hay quien la búsqueda no la hace a mano (usando el GoTo) pero lo compensa con el desafío posterior en la observación visual. Lo cierto es que para quien además de observar también busca a mano… la recompensa es doble.
Desde mi punto de vista, el tiempo dedicado a la búsqueda es un momento realmente fascinante de la noche y siempre se lo recomiendo a todos aquellos que puedan aguantar las llamadas “posturas astronómicas” y los fríos nocturnos.
Todo astrónomo clásico (los que yo llamo de “la antigua escuela”) ha sentido el deseo de alcanzar esos límites de la observación y se ha lanzado sin miedo a ese abismo estrellado con gran deseo: “llevar sus ojos al límite… a lo más lejano…” sin importarle el riesgo de un fracaso, pues es el hecho de cruzar los límites o tratar de alcanzarlos el comienzo de la gran aventura… es esa conquista la que ofrece las grandes recompensas.
No importa la limitación de nuestros equipos, la fascinación es pensar:… ¿y si intento un poco más allá?… ¡probemos! … a veces nos llevamos verdaderas sorpresas.
Es una Lección de Abismo, adentrarse en las profundidades del océano cósmico y de los millones de años luz sin miedo al vértigo espiritual ni a la oscuridad, con el único deseo de ver los secretos más fascinantes del Universo con tus propios ojos o a veces con un sencillo telescopio como única herramienta. Nada de sofisticación, solo nuestros ojos. Como un viaje personal. A veces las noches más mágicas y fascinantes son aquellas en las que uno está solo bajo el cielo mirándolo en silencio… como tratando de escuchar en sus profundidades… esperando ese meteoro fugaz, viendo las estrellas titilar coquetas reclamando tu atención… un zafiro aquí, un rubí allá... topacios y aguamarinas… todo un joyero de piedras preciosas.
Para mi no es duro buscar “a salto de estrella”, a día de hoy aún es uno de los momentos más fascinantes de la noche; pero soy consciente de que la edad y los achaques desgraciadamente algún día me privarán de disfrutarlo así que mientras pueda siempre me reservaré algún momento de la noche para practicarlo, aunque sea con unos prismáticos, saboreando cada recorrido como un viaje de placer.
Planificar la ruta que seguiré a través las estrellas esa noche ya de por sí me proporciona un placer y una fascinación que no sabría describir. Cual ruta de vacaciones programo el camino que recorreré entre las estrellas: Destino M31 con parada en Gamma de Andrómeda y el Fantasma de Mirach… Me abrocho el cinturón, libero los frenos…. ¡y comienza la aventura!.
Hay una falsa creencia de que la tecnología lo resuelve todo, quien lo piense “quizá” no conozca las dimensiones de la astronomía clásica, no imagina la fuerza y el poder que proporciona descubrir por uno mismo. O quizá sí, y después de probarlo ha decidido que no le llena. Algunos astrónomos pensamos que ambas maneras de disfrutar deberían poder ir de la mano. La tecnología no lo facilita todo, muchos lo saben porque lo han vivido en sus carnes. Las probabilidades de que te quedes sin corriente o falle algún programa o algún motor es tan posible como que haya nubes durante la luna nueva y esto suele ocurrir bastante a menudo. Si tienes tu parte romántica y conoces el cielo como para moverte como los clásicos podrás sacar partido a la noche a pesar de los inconvenientes, si no tendrás que esperar a la siguiente oportunidad. Para algunos esto no suele ser un inconveniente. Cada uno tiene su forma de vivir y sentir la astronomía.
Hoy en día se lee en muchos foros de Astronomía: GoTo: Sí o No… Parece como si no pudiera haber un término medio, y realmente pienso que ambas son útiles y buenas según para qué cosa.
Los hay que usan GoTo y no quieren oír hablar de usar los mapas, he llegado a oir: “¿porqué tenemos que perder tiempo, pasar frío y dolor de espalda buscando a mano?; y el que no lo quiere ni en pintura y lo ve como “ir a por el pan a la calle de al lado en coche”…
El GoTo es de una gran ayuda en muchos casos (astrofotografías, datos científicos, ayuda a la búsqueda si no sabes manejar mapas, problemas de salud…) pero pienso que no debería ser la única herramienta a la hora de practicar la astronomía de campo, creo que siempre es bueno dedicar un poquito, por poquito que sea, a la búsqueda del objeto sin ayuda electrónica… incluso sin un destino, apuntas al cielo y ya está, solo el placer de llenarte los ojos de belleza y moverte sin rumbo fijo. Con la libertad y el placer de viajar… como un todo incluido. Disfruta, observa todas las que quieras, es gratis.
Explora personalmente tus límites, no dejes que la tecnología siempre lo haga por ti.
Yo al menos siento que esa es la verdadera pasión. Pero comprendo que no todos pueden pensar como yo. A unos les apasiona el reto tecnológico y el mundo automático, a otros sólo le gusta trabajar con mapas, y los hay que combinan ambas cosas. Los extremos siempre se acaban perdiendo algo del otro. Por ejemplo: no limites la astronomía solo a sacar fotografías, disfruta del placer de la observación aunque solo sea un ratito cada salida, baja la iluminación de las pantallas al mínimo y descansa la vista al infinito.
El Placer de la Observación…
No se cuantas veces habré contemplado M42, o Las Pléyades, pero cada vez que lo hago me aporta una nueva visión, más profunda y emocional, y entonces siento que no tengo límites y vuelvo a disfrutar de la observación como cuando lo hice por primera vez.
Algunos amigos exclusivamente astrofotógrafos han experimentado el placer de buscar y observar, y me han confirmado que han sido de los momentos que más emociones y satisfacciones les ha dado la astronomía. Comentándolo te das cuenta que en este apasionante mundo no hay límite para disfrutar, y que cualquier cosa que hagas para acercarte al cielo siempre te proporcionará estímulos y deseos de querer más. Yo antes solo observaba visualmente; ahora además de observar también trabajo con un equipo automatizado que me permite hacer astrofotografía. Es otro mundo diferente… y también me llena de emociones y sorpresas. Pero siempre, siempre, dedico un buen rato en la noche a observar. Saco los prismáticos y me recreo en los ricos campos estelares.
Es curioso, hay quienes la observación visual no les satisface, pero suele ser porque les cuesta ver, les parece todo tan gris y apagado… o quienes no le ven el gusto porque en su experiencia lo han pasado mal por el frío y los huesos, los kilómetros, la contaminación lumínica… piensan algunos: ¿porqué esforzarse cuando los equipos de ahora les permite hacer unas fotos increíbles en color y pueden alcanzar magnitudes antes impensables….?
Todo puede que dependa del grado en el que te involucres en la Astronomía, si deseas hacer ciencia o astrofotografías quizá no te llame la atención dedicar ratos a la observación visual personal, o quizá si, según la persona… Podrías descubrir que te gusta TODO lo que la Astronomía te ofrece, o simplemente te gusta una práctica en concreto.
Cuando se trata de salir una noche a una observación puramente de recreo, el GoTo no es imprescindible, puedes buscar a mano con tu equipo si te gusta disfrutar del camino. Hay verdaderos apasionados de esta técnica pues ofrece vistas exclusivas de la ruta elegida entre las estrellas además de proporcionar un entrenamiento visual exquisito. Pero tiene sus inconvenientes, ya que no todos aguantan tantas horas y con el frío nocturno.
Para quienes no quieren o no pueden practicarla, el GoTo entra en su ayuda, y resulta muy útil para ahorrar horas y esfuerzos bajo el frío. Aunque pierdan las espectaculares vistas por el camino pueden disfrutar de más objetos en la noche; la diferencia es quizá el placer de la búsqueda y el ejercicio de detectar y diferenciar figuras, magnitudes…
Pero a veces no todo es disfrute emocional por observar las maravillas del cielo o por trabajar con equipos científicamente, a veces uno descubre que la Feria de las Vanidades hace presencia en este apasionante mundillo. Caramba, que pena… te encojes de hombros y piensas: …bueno, yo disfruto a mi manera, quizá para algunos esta sea otra manera de vivir la afición...
Este relato está resultando un volcado de mi mente y mi corazón, llevo tantos días sin estar en contacto con los cielos estrellados que necesito hacer algo que me acerque a ella… La Astronomía. Y por algún lugar acaba saliendo… aunque sea por escrito.
De alguna manera estas palabras pretenden ser un homenaje a aquellas personas que tienen el gusto por la observación del cielo: en general a todos aquellos que lo hacen “a la antigua usanza”, con el corazón, los ojos y sus mapas. También a los que aun teniendo equipos GoTo disfrutan de la observación, claro que si. En general a todos aquellos que dedican aunque sea un poquito de su tiempo a mirar a los cielos y maravillarse, y que sienten el gran deseo de compartir tanta belleza y magnificencia con los amigos: “¡mirad, venid a ver esto!... tenéis que verlo!” Muchos sabréis que me refiero a vosotros.
Personas como mi admirado D. José Luís Comellas, que tanto me ha transmitido con sus noches de observación, sus emociones, aun sin estar a su lado… o Manuel Talero, con quien he compartido, además de los mapas y las emociones, grandes noches de aventuras astronómicas bajo el cielo, de él si tengo grabada su voz… : “¡qué bonito! qué bonito!!... es una pasada!!, mira, a ver si lo ves tu también donde yo” y una larga lista de expresiones… algunas un poco más “salvajes” pero ya os las podéis imaginar. Sobre todo cuando son sobresaltaba el destello de un meteoro brillante cruzando sobre nuestras cabezas. Y muchos más amigos de Sevilla, Madrid, Galicia ...
…
Disfrutar del cielo sin rumbo o incluso usando mapas es bastante más enriquecedor para aquellos con espíritu de juego, de sorpresa y fantasía, ¿porqué no?; quienes lo practican sienten que les aporta algo insustituible, y les invade una sensación única. La intensidad de las emociones se multiplica exponencialmente si las compartes en vivo con amigos en medio del campo. Para quien vive esta aventura así es comprensible que no pueda dejarlo nunca. Y ahí me encuentro yo. Es natural que para aquellos a los que la astronomía sea pura y exclusivamente la observación manual, sientan que el GoTo les asegura la meta pero les priva del viaje.
Pídele a un alpinista o montañero que se deje llevar a la cima en helicóptero…
Habitualmente subo la montaña a pie, me deleito con la ascensión, pero si la necesidad o la circunstancia lo requieren, no excluyo excepcionalmente disponer del helicóptero.
Lo que seguro no voy a hacer es dejar o abandonar la búsqueda manual que tanta gratificación me da en las noches tranquilas en las que no tengo prisa…por pasar a un uso exclusivamente automático. Esto de momento me lo reservo para la fotografía. Privarme de ese placer sería como pedirme que deje de respirar. Siempre encontraré un momento para ello, por eso invito a todos a que lo prueben también: que se regalen un ratito de mirar y admirar el cielo. Monta unos sencillos prismáticos y recorre lentamente el río estival de plata que surca la bóveda, estimula tus sentidos con las miríadas de diamantes que lo pueblan.
Mi visión de lo que es la Astronomía puede diferir de algunas personas; para mí la Astronomía es más siempre un sentimiento, nunca una competición, es descubrir y estudiar el cielo, no ganar una carrera a nadie. El fin último es ese momento sublime, íntimo y emocional si se me permite la expresión, que solo cada persona puede experimentarlo dentro de sí misma cuando observa los cielos, hasta alcanzar una sintonía con el Cosmos.
Esa búsqueda personal, es un reto y un desafío en el que estás tu solo con el Universo.
Explora tus límites
… es una aventura que solo puedes hacer tu mismo, cuando lo has alcanzado deseas enseñar a otros la manera de conseguir sus propios desafíos. Mostrarles que pueden adentrarse en los confines del Cosmos y vivir esa magnífica experiencia interna, como un viaje místico, totalmente emocional. No puedes ni imaginar lo lejos que pueden estar tus límites con tan solo tus ojos y unos mapas. Incluso con telescopios capaces de llegar por si mismos a objetos diminutos o difusos, difíciles de alcanzar, hasta en ese caso tus límites a la hora de observar a través del ocular pueden estar muy lejos… solo tienes que enseñar a tus ojos a ver. Cuando lo consigues, el estimulo y la emoción personal de haber alcanzado ese reto te eleva mucho más alto que cualquier nave interplanetaria.
Cuando miro al cielo estrellado me siento arrebatada del suelo, como ingrávida…
Siento que es como asomarme a una ventana abierta. Incluso de día, siento que el espectáculo de las estrellas está ahí detrás, esperando tan solo unas horas para aparecer. El azul del día no es más que la cortina de suave tul celeste que insinúa sugerente, que atrae… irremediablemente a mirar y a soñar con lo que esconde detrás.
Cuando llega la noche me asomo a la ventana con vistas al cielo estrellado y quedo fascinada. Recuerdo las palabras de Carl Sagan: “Estamos en la Orilla del Océano Cósmico”…
……….en la orilla del océano…
Siento una irremediable necesidad de… jugar en la arena de su playa…
Entonces saco el telescopio y apunto a sus hermosas balizas estelares…
FIN
Es increíble, según he terminado de escribir estas líneas he ido a preparar la cena; he visto que la ventana de la terraza de la cocina estaba abierta y al ir a cerrarla algo en el cielo me ha llamado inmediatamente la atención. Me he asomado y he encontrado un espectáculo bellísimo: la Luna casi en cuarto creciente en conjunción con Júpiter. Separados a tan solo tres grados, brillaban con fuerza sobre la ciudad como si estuvieran puestos ahí para mí. Como un regalo.
……Gracias Urania!!
Leonor Ana Hernández 23 de Noviembre 2009
23 de Noviembre 2009



























