EL DIBUJO ASTRONÓMICO



Es una experiencia fascinante que nos ayuda a mejorar como observadores visuales y a conservar el recuerdo de aquello que hemos observado con perfecto detalle. Crea tu cuaderno de campo, llénalo de anotaciones, dibujos... No dejes de vivir la aventura de este viaje... un viaje al ALMA DE LA NOCHE

miércoles 18 de agosto de 2010

Maravillas del Cielo Profundo con un Dobson 16" (I Parte)



Esta es la parte que más me emociona de las crónicas: cuando llega la noche y estamos bajo las estrellas. El fin de semana de 9-10 de julio 2010 fue largo y aunque tenísmoa previstas 3 noches de posible observación solo la primera nos la perdonamos debido a las nubes, Este es el relato de las dos primeras noches, como son largas la tercera irá en un segundo post.


Equipo: Dobson LightBridge 16" (F 1829, f4'5, D 406,4mm) Prismáticos TS 25x100 LX (Mr Magoo), SW 200/1000 f5 (Magda), Oculares SWAN, Celestron e Hyperion (40mm, 32mm, 15mm, 8mm, 5mm, 3'5mm) Los que más utilicé fueron el SWAN de 40mm y el Hyperion de 8mm)



Noche del 8 al 9 de julio 2010 (jueves)


Estaba bastante cubierto y hacía viento, como nos encontrábamos muy cansados del viaje nos tomamos la noche

libre, cenando muy relajados y charlando de los próximos días. De vez en cuando salíamos para ver el cielo. No

esperábamos que despejara ya que el parte meteorológico ya nos lo había avisado, eso sí: el viento iría limpiando

el cielo y las próximas noches serían muy diferentes.

Tras la cena salimos al exterior y contemplamos el cielo, era un espectáculo ver pasar las nubes tan rápido como

gasas de tul, unas densas y sedosas, otras de un gris transparente que de alguna manera dejaba entrever las

estrellas más brillantes. Sentí un hormigueo en el estómago… se va a despejar y verás mañana.

Volvimos dentro y continuamos la tertulia, pero al poco no pudimos evitar volver a salir. ¡Está abriendo! Cada

vez había más claros aunque aun no habían desaparecido las nubes y los velos. Hoy descansaremos para mañana

estar al 100%. Ahí estaba Antares, Sagitario, la Vía Láctea se fundía con las nubes pero se podía diferenciar

perfectamente una de otra. Con la adaptación se notaba que el cielo estaba algo brumoso, turbio pero el viento

parecía querer barrer todo ¡Qué cielo nos espera! Cada vez se abrían más claros y probamos a medir con el

SQM-L: nos dio una medición de 21:60 en el cenit. Comencé a tiritar, pero debía ser de pensar en lo que nos

brindaría la siguiente noche.

Nos fuimos a descansar.



Noche del 9 al 10 de julio 2010 (viernes)

El parte meteorológico acertó: estaba completamente despejado. Hacia el oeste se apreciaba cierta neblina por

lo que pensamos que quizá el resto del cielo también la tuviera pero no había rastro de nubes y se veía muy azul.

Después de sacar los equipos para aclimatarlos descubrimos que los tornillos de colimación del LB se habían

soltado y tuvimos que colocarlos todos en su sitio.

Subimos a las afueras del pueblo a montar los equipos en unas plataformas que hay a la entrada y que quedan

bastante elevadas. Son muy accesibles y como el pueblo no tiene luces no tuvimos que irnos lejos. Colocamos el

Dobson y el FSQ106 sobre unas lonas para protegerlos del suelo. Hice algunas panorámicas de la zona de

observación. El crepúsculo era sensacional por los colores y la nitidez así que preparé la cámara y comencé a

hacer muchas fotos de siluetas. Paco decidió no montar el telescopio esta noche, tan solo los prismáticos 25x100

(Mr. Magoo), estaríamos observando con el Dobson toda la noche y aprovecharíamos el gran campo de los

prismáticos para objetos extensos.

Fernando se colocó más al oeste para que la pantalla del ordenador no molestara (no lo hizo en ningún momento

aunque el pobre si estuvo deslumbrado toda la noche) y el LB16” junto a los prismáticos Magoo más al este.

Durante la noche Fernando tuvo problemas con el telescopio: falló el regulador de 8,1 voltios que alimenta la

Canon 350 y no pudo hacer nada. Pasó toda la noche luchando por averiguar dónde estaba el problema y

finalmente descubrió que fue esta pieza. La verdad es que la noche se nos hizo cortísima, y todo el tiempo

estuvimos escuchando la fuente de agua de la entrada del pueblo, como fondo músical natural.

Nosotros observamos muchísimos objetos, Fernando estaba tan fastidiado el pobre que aunque le invitamos a

que viniera a mirar unas cuantas veces el malestar de la avería le había dejado obsesionado toda la noche. Eso sí,

el tesón dio sus frutos finalmente descubrió lo que había fallado.

Como resumen antes de pasar a describir los objetos os diré que la noche fue espléndida y vimos múltiples

estrellas fugaces, Sagitario, Acuario y Capricornio fueron las constelaciones que más fuegos artificiales regalaron.

Probablemente hubo actividad de varias lluvias solapadas, por estas fechas hay varias activas.

Al amanecer salió una finísima luna menguante muy cerca de las Hyades. La Osa Mayor estaba tumbada

completamente sobre el horizonte norte, y como se veía una capa de atmósfera densa sobre Baza daba la

sensación de que la Osa se estaba bañando en esa franja morada. El amanecer siempre me produce emociones

únicas, el color, el frescor… la sensación de un nuevo día, de claridad. El cielo tiene un brillo y una transparencia

única que solo al amanecer se ve. Me quedé extasiada contemplándolo. La llegada de la luz tras la oscuridad

tiene algo de atávico.

Poco antes del orto solar recogimos, la luz del día nos inundaba. Estábamos muy agotados pero llenos de

emociones por las maravillas que habíamos contemplado. Me despedí de las últimas luces tenues de la noche…

solo quedan algunas rezagadas estrellas… las más brillantes… contemplé el cielo hasta que la claridad apagó el

último destello de Júpiter, que nos dice ¡hasta mañana!

La noche fue muy intensa, tras guardar de nuevo los telescopios volvimos a la casa cansados, caminando

torpemente pero divertidos, es lo que tiene observar a “salto de estrella” que mantienes muchas veces los

músculos en tensión mientras compruebas los mapas, miras por el buscador casando estrellas, chequeas de

nuevo el mapa, compruebas por el ocular: “si, es la zona, pero hay que moverse para el otro lado, ¿ves ese

grupo triangular? Sigue la línea que une las más brillantes hacia la pareja del extremo, una vez y media

su distancia… ¿ves la mancha nebulosa que aparece ahí, indirectamente? ¡genial! la hemos cazado”. Y

así, siguiendo las alineaciones de estrellas pasamos la noche… hasta que llega la luz del día.



Comienza la observación:

Tras colocar bien en la camisa al Dobson y equilibrarlo, pasamos a la colimación. Es una gozada la rapidez con

la que este proceso se puede hacer, en pocos minutos queda ajustado. Eso si, al cabo de un tiempo pierde el

ajuste y hay que recolimar pero visto lo visto no es un problema. Aunque he de reconocer que nos pudo el mono

y al final no lo hicimos lo que debíamos.

Con el planning de observación a veces pasa igual. Cuando pasas mucho tiempo sin salir a observar no lo sigues

a rajatabla y dices: …“ya que estoy aquí voy a ver qué tal se ve este cúmulo, o esta nebulosa también”… para

volver al plan de observación al rato. Es muy importante llevar una lista de objetos a observar; aunque luego la

amplíes sobre la marcha; no importa, lo que es muy productivo es tener previsto un “circuito” por las estrellas de

antemano. Es la mejor manera de optimizar a la noche.

Como algunos objetos que me había propuesto observar eran bastante débiles y nuevos (nunca los había

observado antes) preparé algunos mapas de localización en exclusiva para ellos, para el resto no hizo falta ya que

o bien me conocía ya el camino o eran tan brillantes con este telescopio que “saltaban” a la vista enseguida sin

esfuerzo.

Comenzamos la noche apuntando a M13. Cúmulo Globular de Hércules.


Este cúmulo nunca dejará de fascinarme, no sé si será su delicadeza, su aspecto algodonoso o la inmensidad se

estrellas en su interior… pero es grandioso.

Con el Dobson esta descripción se queda muy corta ya que al asomarte al ocular parece como si entraras en

otra dimensión, y a mayores aumentos te das cuenta que “viajas al interior de M13”. Con el ocular de 32 mm se

resolvía entero como un puñado de diamantes, llenaba todo el campo y la sensación de puntillismo me fascinaba.

Más aumentos pensé. Con el ocular de 15 mm comenzaban a apreciarse alineaciones de estrellas, como si éstas

fueran canalizadas en curiosas bandas cuajadas de puntos. Jó, cuánta belleza… más aumentos, esta imagen pide

más. Cuanto más te acercabas a su interior más deseos de seguir, las puertas de M13 están abiertas ¡pies, para

qué os quiero!

Con 8 mm también se apreciaban bien las alineaciones de estrellas, de hecho nos llamó la atención en la zona

central un par de alineamientos de estrellas paralelos, intensos, serían como el equivalente a las bandas

ecuatoriales de Júpiter, pero en el centro del cúmulo. Había una tercera más abajo pero más difusa y se perdía

entre las estrellas de fondo. De las dos más perceptibles una era más intensa y ancha y la otra más fina, o con

menos densidad de estrellas. Curiosamente al final de esta última “banda” (hacia el lado izquierdo de la imagen

según miraba) se apreciaba un grumo de estrellas, como si se hubiera roto o separado de la banda. Era

fascinante la de detalles que podía ver. Mientras contemplaba el conjunto con esas bandas y alineaciones

curiosas los bastones me avisaron de algo que destacaba en la periferia de la imagen, como a eso de las 11 del

reloj. Una región vacía aparentemente de estrellas dejaba un hueco negro que se extendía hacia el exterior como

un río de oscuridad. Toda la imagen estaba llena de estrellas y alineaciones excepto en esta zona, con visión

indirecta destacaba una mancha alargada de oscuridad o vacío misterioso.

Paco ¿tienes más aumentos? Esto es increíble, ya que estamos vamos a darle “caña” a ver qué vemos. Cuanto

más nos adentramos en el abismo de M13 más fascinante es. Con el ocular de 5 mm y 68º de campo aparente

teníamos una imagen que aún se resolvía en estrellas nítidas, (el campo ya se oscurecía algo más pero aun era

sorprendente) tenemos 366x, no se si poner más aumentos, total por probar…

Pasamos al ocular de 3,5 mm que nos daba 523x. Si, ya se que es una barbaridad y para este telescopio se pasa

de la limitación recomendada en aumentos pero si os digo que aquella imagen seguía siendo espectacular quizá

cueste creerlo, pero hay que verlo y experimentarlo para encontrar los límites que ofrece cada noche.

Empezamos llamando a la puerta de M13, pasamos por el salón, la cocina y acabamos en el patio trasero. El

cúmulo seguía resolviéndose, las alineaciones se mantenían bien marcadas y la región oscura quedaba casi fuera

del campo. Desplazando un poco el telescopio ésta aparecía, algo más confusa contra la oscuridad del fondo

pero perceptible (más aún con visión indirecta).

Por un momento paré para descansar con una sensación de no saber qué hacer, me había quedado sin palabras

y casi bloqueada, las visiones me rondaban la cabeza y sentía que si en este momento tuviera que acabar la

observación por cualquier motivo ya no me importaría… el cielo me había hecho un regalo que jamás olvidaré.

Miraba hacia Hércules a simple vista… ¡menudo viaje me acabo de dar!

Reaccioné ante la estupefacción y me dije sonriente: “tengo toda una noche para maravillarme”, tras tantos meses

sin poder salir a observar estoy sintiéndome feliz como una niña. Antes de darme cuenta ya estaba en marcha de

nuevo.


M4. Cúmulo Globular de Escorpión.


Necesitaba ver otro cúmulo así que me fijé en Escorpión que aún estaba a buena altura y pensé: “el Muro

Recto”… ¿cómo se verá? Tragué saliva y apunté hacia él.

Como es muy fácil de localizar directamente le busqué con el ocular de 8mm (230x) que me daba un campo real

de 17,8 minutos de arco. Por el buscador ya destacaba como diciendo: “estoy aquí”.

La imagen se mostró cuajada de estrellas, el campo estaba plagado de finas estrellas de fondo y en el centro,

destacando cual muro, una cadena de estrellas brillante que cruzaba el centro de la imagen. Se veía con tanta

nitidez que me costaba creer lo que veía.

Ésta alineación perfecta recorría la imagen verticalmente, la parte inferior era más intensa y ancha comparada con

la superior que además de estrecharse se curvaba hacia la izquierda. Un grumo de mayor densidad destacaba

aislado a la derecha de la alineación y sobre ésta un par de estrellas solitarias destacaban con un color

amarillento. Todo el conjunto como digo estaba envuelto en una especie de velo compuesto de finísimas estrellas

de fondo, delicadas, y numerosas bandas o canales oscuros estaban separados por estrellas. Se apreciaban

huecos por doquier y algunas estrellas individuales adornaban el conjunto. Qué puedo decir ante semejante

hospitalidad… te asomas a un cúmulo y éstos te abren sus puertas… éste ha sido también un viaje al interior del

cúmulo M4.

Aproveché para descansar un poco y me acerqué a los prismáticos Magoo (25x100) y le eché una ojeada al

cúmulo. ¡Sensacional! La esfera de algodón gris plata del cúmulo brillaba intensamente contra el fondo de

estrellas de la región de Antares. Describir el conjunto con tantas estrellas y grumos de diferente brillo es difícil

pero te emociona sobremanera y la visión en estéreo te llena la retina profundamente.

Volví a Hércules para seguir con el planning de observación.

Apunté de nuevo a M13 y busqué la galaxia cercana al cúmulo: NGC 6207.

Se apreciaba perfectamente y después de la experiencia con el cúmulo pensé en hacer lo mismo, experimentar

con los aumentos.

Con 8mm (230x y 17.8’ de arco de campo real) se mostraba su forma perfectamente alargada, en su interior se

apreciaban grumos en su estructura, como diferentes densidades en su cuerpo (¿regiones HII?), sobre todo en

ambos laterales. Quizá cada uno de ellos formara parte del brazo espiral correspondiente pero era difícil saberlo

porque ambos cerraban el cuerpo de la galaxia en un óvalo completo. Cerca del centro se apreciaban dos zonas

casi puntuales que destacaban aunque si era el núcleo éste no era demasiado brillante ni de aspecto estelar. Pero

lo interesante es que lo veía y con estos aumentos parecía un núcleo pálido junto a otro amorfo, también se veían

estrellas en el campo. Es una visión que hasta ahora nunca había tenido de esta galaxia.

Puse el ocular de 5mm (366x y 11.2’ de arco de campo real) y me fijé en el centro de la galaxia, se apreciaba el

núcleo aunque éste parecía ¿doble? No se, era como si junto al núcleo hubiera algo más, quizá podría ser alguna

región HII destacando en la zona central de la galaxia, tan cercana al núcleo que se confunden. Ahora dejé de

fijarme en el núcleo y contemplé el conjunto, la verdad es que ya se han perdido los detalles del cuerpo con

respecto al ocular de 8mm.

El siguiente intento fue Abell 39.

Esta nebulosa planetaria es todo un desafío y desgraciadamente Hércules estaba ya en una posición muy

incómoda para observar con un Dobson: el cenit.

Como el LB16” es todo un grandullón en las observaciones muy cenitales yo necesito hacer uso de un pequeño

taburete así que la búsqueda de un objeto difícil en esas circunstancias me resultó incómoda. Con ayuda de

mapas fui reconociendo la zona hasta estar segura de estar en el lugar indicado, estuve un rato buscando con el

40mm pero no la encontré. Entonces miré al cielo y me di cuenta de que éste no estaba lo suficiente oscuro en

esa zona así que pensé que para este objeto tan delicado y con tan bajo contraste mejor esperaría a mejores

condiciones. Curiosamente mientras hacía la búsqueda de la nebulosa encontré por el camino un asterismo

curioso de estrellas con la forma del número “2” con una estrella muy brillante en el extremo superior de la curva

del mismo (HIP81312) y otra en el otro extremo pero menos brillante (TYC2581-1822-1), muy cerca de Zeta

Herculis. Una gozada para la vista.



Abell 2151: Gran Cúmulo de Galaxias de Hércules


Tenía ganas de intentar encontrar este grandioso espectáculo del cielo, forma parte del Supercúmulo de Hércules

el cual es parte a su vez de la superestructura del Gran Muro. Se encuentra a 570 millones de años luz y

destacan algunos de sus miembros alcanzando magnitudes visuales accesibles.

Algunos miembros forman parte del catálogo visual de galaxias de Arp: concretamente son Arp71, 122, 172 y

272.

Como el cielo había empeorado en la zona no pude contemplar todas las galaxias que sabía que podría ver, pero

aun así fue magnífico cuando centré el campo y descubrí algunas de aquellas difusas manchas de formas alocadas

que se agrupaban entre dos estrellas brillantes de mag. 6,7 y 7,5. El ocular de 8mm me está dando mucho juego

para estos objetos tan pequeños. Durante un buen rato me mantuve escudriñando la zona, dando rodeos por

algunas estrellas del campo y dejando que los bastones hicieran su trabajo. Es increíble la de manchas sutiles se

podía apreciar, llegué a ver perfectamente tres de sus componentes sin ninguna dificultad, se mostraban

distorsionadas (seguramente están interactuando entre ellas porque parecen desgarradas) con núcleos realmente

brillantes y de aspecto muy estelar (de hecho mirabas algunas estrellas del campo e indirectamente descubrías

que tenía una buena mancha nebulosa a su alrededor, pero si la mirabas directamente no se apreciaba). No

tenían la delicadeza de las galaxias espirales, más bien sus núcleos tan brillantes en comparación con sus

pequeños cuerpos rotos parecían darle un aspecto deforme, como si hubieran perdido ya su esplendor y belleza.

Algunas parecían dos en una, se intuían dos estructuras superpuestas en diferentes ejes. Las demás jugaban con

formas caprichosas en el límite de la visión. Tengo que volver a disfrutar de este espectáculo pero en mejores

condiciones del cielo, ahora ya Hércules está casi inmerso en la bruma del oeste que había subido bastante.



M57: Nebulosa de la Lira


Si, ciertamente es un objeto harto observado pero cuando dispones de un equipo nuevo siempre tienes

curiosidad por saber si verás cosas nuevas.

Empecé con el ocular de 40mm, el campo era grandioso, y ahí estaba el difuso aro de humo, pequeñito y

redondo como un planeta. Lo centré y pasé directamente al ocular de 8mm. El anillo se mostró ahora enorme.

Era todo un aro de humo intenso, aunque parecía que éste estuviera compuesto por anillos concéntricos en si,

con un degradado hacia el interior. Su forma era oval, con los extremos algo más débiles o transparentes. Junto

al anillo la estrella brillante que la acompaña en todas las fotos conocidas adornaba el conjunto, es curioso lo

brillante que era con su magnitud 11.9. Lo que más me impactó de todo lo que veía no fue el anillo en sí, sino lo

que tenía dentro: estaba “relleno” de materia luminosa. No tenía la oscuridad del cielo sino que estaba como

traslúcido, lleno de humo luminoso, y esto junto con el degradado del anillo que lo envolvía le daba al conjunto

una sensación tridimensional que nunca había experimentado. Se me escaparon algunos adjetivos en voz alta,

pero… ¿quién puede contenerse?



Barnard 142 y 143. (Nebulosa “E” en Águila)


Tras contemplar M57 con el ocular Paco se acercó a Magoo para buscarla. La tenía centrada, entre las dos

estrellas de Lyra. Se apreciaba como un delicado redondel grisáceo, pequeño, pero detectable con los

prismáticos 25x100.

Me quedé un rato disfrutando de los grandiosos campos estelares que ofrecía y pensé en las enormes regiones

Barnard de la galaxia. Solté los frenos y me dirigí inmediatamente a la constelación del Águila. Apunté a Altair y

de ahí a Tarazed (gamma) a unos 2 grados al oeste y que según la vemos está casi por encima de ésta. Con los

prismáticos enseguida aparece la región oscura en el campo de visión cerca de gamma.

A primer golpe de vista la curiosa forma en “E” se aprecia sin dificultad. Mirando detenidamente vemos que la

mitad norte es más intensa y que la mitad sur está separada por una región algo más vacía de “negro”. En

realidad se ve que la línea vertical de la E no es continua, sino que está cortada y deja aislada la franja vertical

inferior. La nube negra es evidente sin esfuerzo pero no es opaca sino que se ven algunas estrellas en su interior.

Hay algunas alineaciones curiosas y cuanto más acostumbras la vista-cerebro a la imagen más filamentos oscuros

aparecen en escena. El conjunto es impresionante.



M27. Conocida como “Dumbbell” o Nebulosa del Halterio.


Ya que estamos en la zona aprovecho para apuntar a M27, tiene que ser un espectáculo adentrarse en sus

profundidades.

Localizarla es muy sencillo partiendo de la Flecha, brilla tanto al buscador que centrarla no tiene dificultad. Con

el de 35mm es tan densa y luminosa que casi se pierde su estructura y figura, realmente brilla muchísimo. ¡Nunca

la había contemplado derrochando tanta luz! Creo que voy a pasar a los 8mm directamente. ¡Qué acierto!

Lo primero que salta a la vista es la forma de halterio, con el lóbulo derecho más intenso y denso. Se aprecian

múltiples estrellas brillantes en su interior, una en concreto marcha el centro perfectamente. Mientras la miro voy

dejando que los bastones me sorprendan. Comienza a aparecer más información: el halterio en realidad está

rodeado de un enorme halo ovalado que se extiende en un eje perpendicular al halterio. Semejantes a los arcos

ojivales éstos se extienden más allá de lo imaginable, cerrando el conjunto. El lóbulo derecho del halterio,

además de mostrarse más intenso acaba en una forma curva, como con forma de paréntesis cuyos extremos se

extienden casi hasta alcanzar los arcos ojivales por la parte derecha. Con el tiempo me doy cuenta que ocurre lo

mismo en ambos laterales solo que el derecho al ser más intenso es el que más destaca. Sensacional, no tengo

palabras. Quito el ojo del ocular y voy a por más aumentos. ¿5mm? Porqué no, probemos.

Nuevas sorpresas: el lóbulo derecho que se apreciaba en conjunto más brillante ahora muestra “sólo” una región

de mayor intensidad, la parte superior, la zona inferior de éste se ha vuelto más débil. El otro lóbulo que antes se

veía más débil resulta ser más grande y extenso. El arco exterior (hacia su izquierda) es como un gran paréntesis

que se alarga hasta prolongarse con la línea de los arcos ojivales. Es sensacional la de detalles que muestra. Si

antes había que fijarse para ver estos arcos cerrándose ahora no hace falta forzar la vista, se aprecian con

facilidad, algo más oscuros pero evidentes. Antes quedaban más “discretos” ya que el brillo de la nebulosa

protagonizaba la escena a primera vista.

Como ya ocurrió con M13 ahora quiero probar con otra planetaria interesante. Me marcho del cenit y bajo al

sur, hacia Acuario.



NGC7293, Nebulosa Helix


Esta nebulosa siempre se ha mostrado tan extensa y esquiva por su bajo brillo que hoy espero me sorprenda, la

luminosidad del telescopio se tiene que notar.

Y tanto. Nada más apuntar a la zona con el buscador centré las estrellas de referencia, coloqué el ocular de

40mm y asomé el ojo. Lo primero que me llamó la atención fue una enorme esfera en el campo. ¡Se veía sin

ninguna complicación ni esfuerzo! Tan extensa y grande. Unos segundos después los bastones comienzan a

estudiar el campo y me indican una estructura interesante: no es una esfera sin más sino una estructura de doble

círculo, no concéntrico sino descentrado. EL brillo era difuso y continuo, no se apreciaban a primer golpe de

vista condensaciones ni grumos sino tan solo dos aros de humo superpuestos uno al lado del otro. Colocamos el

ocular de 32mm más un filtro UHC y apareció nueva información. Los dos aros superpuestos y descentrados se

seguían viendo pero en este caso había algo más: un lateral de la nebulosa destacaba mucho más brillante que el

otro. Realmente uno de los arcos brillaba mucho más, como si dos regiones se sumaran en brillo y dieran más

peso al conjunto. Nunca había visto la Helix de esta manera.

Pasé bastante tiempo disfrutando del espectáculo y me puse a descansar la vista reconociendo constelaciones.

Me di cuenta de lo alto que estaba ya Pegaso y Andrómeda. Así que cambié de nuevo el ocular por el de 40mm

y decidí apuntar a la archivisitada M31.

No me cabía duda que también sería algo fascinante, así que apunté a la zona y cuando apareció la enorme

galaxia en el buscador pasé a asomarme al ocular. Era todo galaxia.

Era todo luz. El núcleo me daba la

pista de por dónde andaba en la galaxia, comencé a recorrer todo el cuerpo desplazándome por toda su longitud

y tanteando sus límites. Se veían perfectamente ambas galaxias satélites y diferentes zonas de densidad de luz.

Pero no solo la luz era lo que destacaba sino la oscuridad. Se veían claramente dos franjas paralelas cercanas al

ecuador galáctico. Franjas negras como dos surcos de oscuridad pero que no recorrían todo el cuerpo de la

galaxia sino que se apreciaban más hacia un lateral. Se hacían bien notables desde la zona central bajo el núcleo

hasta la parte izquierda de la imagen, justo donde la galaxia comienza a curvarse hacia arriba (perspectiva).

Ambas líneas oscuras también se curvaban hasta hacerse tan delicadas que llevaban a desaparecer. Aun así en

este punto era donde más intensas y oscuras se hacían. Si continuabas mirando hacia la izquierda, un poco más

allá de las bandas y siguiendo el ecuador, llegabas a una región luminosa intensa. Una condensación de luz que

realmente destacaba sobre el entorno. Redondeada, algo ovalada, marcaba la región límite de la galaxia. Un

poco más lejos ya desaparecía la luz de la galaxia y quedaba el oscuro fondo de cielo. Esta condensación tan

llamativa no es otra cosa que NGC206, una enorme nube estelar perteneciente a la propia galaxia M31. Estas

regiones de formación estelar son magníficas, al igual que las que vemos surcando la inmensa la Vía Láctea éstas

también son guarderías estelares pero con el aliciente de pertenecer a otra galaxia. Estuve bastante tiempo

recreándome con esta visión y el ocular de 40mm. El conjunto de esas dos bandas oscuras y la nube estelar se

han quedado en mi retina de un modo muy especial, hacía muchos años que no las veía así, la primera vez fue

con otro 40cm y ahora esta… siempre que Andrómeda asome por el horizonte volveré a buscar esas maravillas.

No sé cuanto tiempo pasé embelesada con M31 pero cuando quise darme cuenta comenzaba a notarse claridad

por el horizonte este. ¡Se me ha pasado la noche muy rápido! Pensé buscar M33 y cuando la encontré ya no se

contrastaba bien por lo baja que estaba y volví al cenit. Apunté a los Velos, concretamente a NGC 6960 y ahí

estaba el bellísimo filamento con forma de escoba de bruja. Pero el fondo de cielo ya estaba aclarando y me di

cuenta que el cansancio se iba apoderando de mi. Así que me bajé del taburete y aproveché que Júpiter estaba

bien posicionado y no requería condiciones de oscuridad para despedir la noche. Con el ocular de 8mm y el de

5mm el disco del planeta se mostraba espléndido aunque bastante extraño sin una de las bandas ecuatoriales…

estamos tan acostumbrados a ver las dos paralelas al ecuador que al faltar una le da una sensación de

desnudez… Tenía visibles los cuatro satélites galileanos, dos a cada lado, y la única banda ecuatorial visible

mostraba un intenso color así como un (quizá) grosor mayor a lo que estamos acostumbrados. Pero quizá sea un

efecto visual por la falta de la otra.

Ni qué decir tiene que durante la noche nos visitaron multitud de estrellas fugaces, probablemente se encontraban

activas varias lluvias de estrellas, y la Vía Láctea, que había pasado casi toda la noche exposición vertical, se

despidió de nosotros inclinándose hacia el oeste como para acostarse.

Comenzamos a guardar el equipo y entonces me di cuenta del dolor de músculos que tenía, descansé un poco

contemplando el amanecer, el espectáculo era bellísimo. Poco después estábamos camino de la casa agotados y

pensando en dormir como lirones.


Realicé algunos bocetos en la noche, pero en este caso no terminé ninguno, fueron simples anotaciones. En la

segunda parte de esta crónica visual he incluido dos que si llegué a terminar, aún tengo las bellas imagenes en mi

retina.


Espero que os haya gustado.


(continúa en Parte II)

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